Nací en 1967, en la ciudad de Hatvan, Hungría. Desde mi infancia me gustan las artes, la música clásica, el teatro, la literatura, el cine, la escultura y, muy especialmente, la pintura. Todo comenzó cuando alguien me dijo: "Attila, pintas bien!" Más tarde, nadie se atrevió a decir que no era verdad, que, en realidad, sólo estaba luchando. He sido discípulo del pintor húngaro Arpad Gergely, y junto a él, grandes como Dalí, Magritte y otras creaciones surrealistas, han dejado en mi primeras obras una huella reconocible. En la actualidad, Pál Molnár C. y la escuela romana resuenan en mi estilo. Y las pinturas de Csontváry también han tenido un gran impacto en mi forma de entender el oficio de la pintura. En los últimos años, he comenzado a dar más espacio a mi trabajo, realizando estancias de estudio en Polonia, Alemania, Austria, Italia y España. Estos dos últimos países, con su atmósfera mediterránea y su cultura latina, me han impresionado hondamente. Cerca de trescientos cuadros de mi autoría están por todo el mundo. Sobre todo trabajo con pintura al óleo y pastel.